Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre,para que al nombre de Jesús doble la rodilla cuanto hay en los cielos, en la tierra y en los abismos,y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.Filipenses 2:9-11
19. Una vez que los hombres reconozcan, tanto en la vida privada como en la pública, que Cristo es Rey, la sociedad recibirá por fin los grandes beneficios de la verdadera libertad, de una disciplina bien ordenada, de la paz y de la armonía.
El Papa Pío XI vinculó explícitamente las crisis moral y social de su época con este rechazo fundamental al reinado de Cristo, especialmente en sus encíclicas fundamentales *Quas Primas* (1925) y *Divini Redemptoris* (1937).
En la encíclica *Quas Primas*, promulgada el 11 de diciembre de 1925, Pío XI advirtió que los «múltiples males» que afligían al mundo —tales como los odios entre naciones, la inestabilidad política y el auge de los totalitarismos— tenían su raíz en una única y trágica causa: «la mayoría de los hombres habían apartado de sus vidas a Jesucristo y a su santa ley» (n.º 24). El pontífice subrayó que, mientras los individuos y las naciones se negaran a someterse al dominio del Salvador, no cabría esperar una paz duradera entre los pueblos. La verdadera paz, sostuvo, solo puede alcanzarse cuando Cristo reina tanto en las almas de los individuos como en el conjunto de la sociedad. Para recalcar esta verdad eterna, la encíclica instituyó la fiesta de Cristo Rey, afirmando que la soberanía de Jesús trasciende el ámbito espiritual y se extiende a la vida pública, al gobierno y al destino de las naciones.
Doce años más tarde, en *Divini Redemptoris* (1937), Pío XI condenó el comunismo ateo como un sistema que niega explícitamente a Dios y pretende reconstruir el orden social prescindiendo de la ley divina. Argumentó que tal rechazo a la autoridad divina conduce inevitablemente a la decadencia moral, a la violencia política y a la erosión de la familia, de la propiedad privada y de la dignidad humana. Asimismo, planteó una severa reflexión histórica: «no existirían hoy ni el socialismo ni el comunismo si los gobernantes de las naciones no hubieran menospreciado las enseñanzas y las advertencias maternales de la Iglesia».
El peligro de buscar la paz sin Cristo no es simplemente un descuido moderno; es una trampa espiritual sobre la cual advierten las Sagradas Escrituras. La Escritura predice que poderes apóstatas y gobernantes mundanos prometerán orden mientras orquestan la ruina espiritual. Como advirtió el profeta Daniel:
“Con su astucia hará prosperar el engaño en su mano; en su corazón se engrandecerá, y mediante la paz destruirá a muchos; se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana.” — Daniel 8:25.
La verdadera, la única paz de las almas en este mundo consiste en estar llenos de amor de Dios y animados de la esperanza del cielo, hasta el punto de considerar poca cosa los éxitos o reveses de este mundo [. . . ]. Se equivoca quien se figura que podrá encontrar la paz en el disfrute de los bienes de este mundo y en las riquezas. Las frecuentes turbaciones de aquí abajo y el fin de este mundo deberían convencer a ese hombre de que ha construido sobre arena los fundamentos de su paz (SAN BEDA, Hom. 12 para la Vigilia de Pentecostés)
Papa Pío XI, encíclica «Quas Primas»:
“Entonces, poco a poco, la religión de Cristo pasó a ser equiparada a las religiones falsas y a ser colocada, de manera ignominiosa, al mismo nivel que ellas”.
2 Pedro 1:21 Verdad es que hubo también falsos profetas en el antiguo pueblo de Dios, así como se verán entre vosotros, maestros embusteros, que introducirán con disimulo sectas de perdición, y renegarán del Señor que los rescató, acarreándose a sí mismos una pronta venganza.
«El anticristo enseñará que Cristo fue un impostor, y no el verdadero Hijo de Dios». (San Hilario)
León XIV, rechaza abiertamente el reinado de Cristo Rey sobre los Estados y las naciones - LifeSiteNews
Obispo Schneider: “Permitir que reciban la comunión las parejas que viven en (pecado mortal) reservada únicamente a las parejas casadas en un matrimonio válido, sería equivalente a la usurpación del poder (divino), que no pertenece a ninguna autoridad humana y sería ejercida cuando alguno trata con pretensión de corregir la misma Palabra de Dios.”
Proverbios 14:12 Un camino hay que al hombre le parece camino real y derecho, y no obstante le conduce a la muerte.
Ejerce sobre mí todos tus derechos
Renuevo las promesas de mi bautismo,
renunciado a Satanás, a sus seducciones y a sus obras;
y prometo vivir en santidad como buen cristiano.
Muy especialmente me comprometo a procurar, según mis medios,
el triunfo de los derechos de Dios y a defender la Sana Doctrina de tu Iglesia.
Divino Corazón de Jesús, te ofrezco mis pobres obras
para conseguir que todos los corazones reconozcan tu sagrada realeza
y para que así se establezca en todo el mundo el Reino de tu Paz.



























