domingo, 10 de mayo de 2026

El Sínodo quiere derrocar la moral católica — Padre Murray

 

El informe del Sínodo es un intento subversivo de derrocar la moral católica: En declaraciones a EWTN, el Padre Gerald Murray denunció el informe del Grupo de Estudio n.º 9 del Sínodo del Vaticano, calificándolo de «horrendo» y llamándolo «un intento subversivo de derrocar la moral católica en lo referente a la cuestión de la homosexualidad». Advirtió que «la oficina del Sínodo es ahora tan solo otro brazo de relaciones públicas de ese grupo de presión», y añadió: «Se han propuesto normalizar la homosexualidad en la vida de la Iglesia».

Judas 7

así como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, que de igual modo actuaron inmoralmente y se entregaron a una lujuria antinatural, sirven de ejemplo al sufrir el castigo del fuego eterno.


sábado, 9 de mayo de 2026

Un verdadero católico tiene solo tres madres, nada más.

                          Feliz día de las Madres mamita María





Deja de llamar a la Tierra «Madre Tierra», como hacen los paganos. La Tierra no es más que una creación de Dios.

Un Verdadero católico tiene solo tres madres, nada más.

Adelante la Fe: 


Las tres madres de un católico (rechazo de las falsas madres): Vamos al punto: un católico tiene solo tres madres, nada más. Primero, una madre que lo concibe y lo educa cristianamente con amor; segundo, una Madre llena de misericordia y que es la Santísima Virgen María, Madre de mi madre, Madre mía, Madre de todos los católicos, y que Cristo nos la dio en la Cruz; y tercero, una Madre que es Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana, y que recibe el nombre de Iglesia Católica.

Nuestra Madre la Iglesia, que nos hace hijos de Dios por medio del Bautismo. 

Un católico no tiene una “madre tierra”: seudomadre de tendencia teilhardiana-tercermundista-indigenista-pagana. Repásese cualquier ‘Historia (SERIA) de la Iglesia’, y no solo nadie podrá hallar tamaña locura, sino que, por el contrario, podrá encontrar condenas que se hicieron contra pretendidas “maternidades”.



Papa Pío XI — Quien identifica, por confusión panteísta, a Dios y al universo, no es un creyente en Dios:


Procurad, Venerables Hermanos, que, ante todo, la fe en Dios —primer e insustituible fundamento de toda religión— se conserve en Alemania pura e inmaculada. No es creyente en Dios aquel que pronuncia su nombre con los labios, sino aquel para quien esta palabra sagrada representa un concepto verdadero y digno de la Divinidad. Quien identifica, por confusión panteísta, a Dios y al universo —ya sea rebajando a Dios a las dimensiones del mundo, o elevando al mundo a las dimensiones de Dios— no es un creyente en Dios. (Pío XI. Encíclica *Mit brennender Sorge*, n.º 7, 14 de marzo de 1937)


 

Concilio de Trento
La filiación divina no se puede lograr sin el bautismo
Aunque Jesucristo murió por todos, no todos participan del beneficio de su muerte, sino sólo aquellos a quienes se comunican los méritos de su pasión. […] En las palabras mencionadas se insinúa la descripción de la justificación del pecador: de suerte que es tránsito del estado en que nace el hombre hijo del primer Adán, al estado de gracia y de adopción de los hijos de Dios por el segundo Adán Jesucristo nuestro Salvador. Esta traslación, o tránsito no se puede lograr, después de promulgado el Evangelio, sin el bautismo, o sin el deseo de él; según está escrito: “No puede entrar en el reino de los cielos sino el que haya renacido del agua, y del Espíritu Santo” (Concilio de Trento, cap. II, sesión VI. De los predicadores de la palabra divina, y de los demandantes. Celebrada en 13 de enero de 1547)

Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión (cf Concilio de Florencia: DS 1314; CIC, can 204,1; 849; CCEO 675,1)

“Tan importante es el puesto que Dios les ha asignado a los cristianos, del que no les es lícito desertar.” De la Carta a Diogneto 

                                            



Dios dio el nombre de mar a la reunión de las aguas, y a la reunión de todas las gracias se llama María (San Bernardo Hom. super Missus est).


San Pío X: Lo que esta prudentísima Virgen dijo a los sirvientes en las bodas de Caná, también nos lo dirige a nosotros: «Haced todo lo que él os diga» (Jn 2,5). Ahora bien, estas son las palabras de Jesucristo: «Si queréis entrar en la vida, guardad los mandamientos» (Mt 19,17). Que todos estén plenamente convencidos de esto: que si su devoción a la Santísima Virgen no lo aparta del pecado ni mueve su voluntad a enmendar una vida pecaminosa, es una devoción engañosa y mendaz, pues carece de su efecto propio y de su fruto natural.


 1 Timoteo 5:14 “Quiero… que se casen, críen hijos, gobiernen su casa; que no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia”


1 Timoteo 2:15 Pero la mujer se salvará siendo madre y permaneciendo con sensatez en la fe, el amor y la santidad.


Génesis 9:7 Mas vosotros fructificad, y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.


Salmos 84:11 Porque Dios el Señor nos alumbra y nos protege; el Señor ama y honra a los que viven sin tacha, y nada bueno les niega.


Los idólatras que adoran la tierra, en su desprecio por Dios, son quienes llaman a la tierra «Madre».


Atanasio el Apostólico (Biblia Catena Aurea):

373 d. C.

Tan lejos llegó su impiedad que procedieron a adorar a los demonios y los proclamaron dioses,  satisfaciendo sus propia lujurias. 




Romanos 1:25 -

cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y dieron culto a la criatura en lugar de al creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 

 


San Agustín de Hipona:

"Pues, al adorar y servir a la criatura antes que al Creador, no han querido ser templo del único Dios verdadero. Al desear poseerlo —junto con muchas otras cosas y muchos falsos dioses—, terminaron no poseyéndolo en absoluto.


Santo Tomás de Aquino, comentando Romanos 1 señala que San Pablo enseña que aquellos que caen en el vicio contra natura son idólatras:


(Rm 6,23): La paga del pecado es la muerte. Todos sus ídolos serán consumidos por el fuego (Miqueas 1,7). Y es digno de notar que el Apóstol, con gran razonabilidad, asigna a los vicios contra natura —que se cuentan entre los pecados carnales más graves— el castigo propio de la idolatría (...) 

 

San Cipriano de Cartago:

Sobre este mismo asunto, a los Romanos: «Y adoraron y sirvieron a la criatura, abandonando al Creador. Por lo cual, también Dios los entregó a pasiones ignominiosas»

 

El Apóstata Robert Prevost adoró a la Pachamama en un ritual pagano en Brasil en 1995.

San Ireneo de Lyon

Siendo discípulos de los mencionados, hacen que quienes les dan su asentimiento sean peores que los paganos. Pues los primeros «sirven a la criatura antes que al Creador».



Tertuliano de Cartago

Feliz es, sin duda, la fe si es para obtener dones que los enemigos de Dios y de Cristo no solo usan, sino que incluso abusan, «¡adorando a la criatura misma en oposición al Creador!».

 

Fabián de Roma: Por consiguiente, de tales personas se ha de uno guardar en todo y no se las debe recibir, pues, según el Apóstol, no solo son condenados quienes cometen tales cosas, sino también quienes consienten con aquellos que las hacen.

 

San Juan Crisóstomo
407 d. C.
Habiendo planteado dos objeciones, Pablo las refuta aquí. ¿Qué razón podría tener alguien para decir que no sabe lo que debe hacer? Aun si no lo supiera, seguiría siendo culpable, pues se ha apartado del Dios que le enseña. Sin embargo, Pablo ha demostrado mediante numerosos argumentos que, en efecto, lo sabe y transgrede voluntariamente. Pero, ¿acaso tal persona se ve arrastrada por la pasión? Si fuera así, ¿por qué entonces coopera con ella e incluso la elogia? Pues no solo cometen tales actos ellos mismos —dice Pablo—, sino que «aprueban a quienes los practican». De este modo, Pablo sitúa en primer lugar el pecado más grave, a fin de despacharlo (pues quien elogia el pecado ajeno es mucho peor que quien peca por sí mismo), y luego se dispone a tratar con mayor firmeza al pecador [en el capítulo siguiente].

 


Severiano de Gabala
425 d. C.
Cuando Pablo habla del «juicio de Dios», se refiere a la justa retribución que Dios otorga a cada uno según sus merecimientos. Pues los hombres saben, por su razonamiento natural, que los transgresores serán castigados por Dios; sin embargo, en lugar de apartarse de sus caminos perversos, ¡se complacen en aquellos que cometen tales actos!… Por consiguiente, Dios juzgará a quienes obran de tal modo como personas absoluta e indudablemente merecedoras de la muerte.

sábado, 4 de abril de 2026

¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado! 🕊️

 «La fe de los cristianos -dice San Agustín- es la resurrección de Cristo. No es gran cosa creer que Jesús ha muerto; esto lo creen también los paganos; todos lo creen. Lo verdaderamente grande es creer que ha resucitado».

 
La pascua es la fiesta principal y mas antigua de los cristianos. Es el corazón del año litúrgico. El papa León I la llama la fiesta mayor (festum festorum), y dice que la Navidad se celebra en preparación para la Pascua (Sermón xvii en Exodum). 
“Mane nobiscum, Domine!”
 



La temporada de la Pascua
Siendo la fiesta mas importante de la liturgia, la pascua se celebra por 50 días, desde el domingo de Pascua hasta Pentecostés.  Según la liturgia actual, la cuaresma termina en la tarde del Jueves Santo con la liturgia de la Cena del Señor que da comienzo al Triduo Pascual.  El Viernes Santo se hace el "ayuno pascual" que se continúa el sábado santo, preparatorio a la gran celebración pascual .  El triduo culmina en la Vigilia Pascual del sábado por la tarde.
Los primeros ocho días de la pascua constituyen la octava  y se celebran como solemnidades del Señor. 
El agua bendecida en la Vigilia pascual se usa para los bautismo en toda la temporada de pascua.
 


 
 A la víctima pascual entonen alabanzas los cristianos. El Cordero redimió a las ovejas: Cristo inocente reconcilió con su Padre a los pecadores. La muerte y la vida lucharon con denuedo admirable; el Señor de la vida reina vivo después de muerto. Dinos, María, ¿qué has visto en el camino? Vi el sepulcro de Cristo vivo y la gloria del Resucitado. Vi ángeles como testigos; vi el sudario y los vestidos. ¡Resucitó Cristo, mi esperanza! precederá a sus discípulos a Galilea. ¡Sabemos que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos! Tú, oh Rey triunfador, apiádate de nosotros.
 
 
Himno para la Octava de Pascua:
Omnes qui in Christo baptizati estis, Christum induistis, Alleluia.
Mementote mirabilium eius quae fecit,
prodigia eius, et iudicia oris eius.
Omnes qui in Christo baptizati estis, Christum induistis, Alleluia. Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen. Omnes qui in Christo baptizati estis, Christum induistis, Alleluia
.


viernes, 3 de abril de 2026

El sacrilegio contra la Eucaristía y la Apostasía hicieron sudar sangre a Jesús en el Huerto de los Olivos

 



 
Visiones de  Anna Catalina Emmerich
“Apareciéronse a los ojos de Jesús todos los padecimientos futuros de sus Apóstoles, de sus discípulos y de sus amigos; vio a la Iglesia primitiva tan pequeña, y a medida que iba creciendo vio las herejías y los cismas hacer irrupción, y renovar la primera caída del hombre por el orgullo y la desobediencia; vio la frialdad, la corrupción y la malicia de un número infinito de cristianos; la mentira y la malicia de todos los doctores orgullosos, los sacrilegios de todos los sacerdotes viciosos, las funestas consecuencias de todos estos actos, la abominación y la desolación en el reino de Dios en el santuario de esta ingrata humanidad, que Él quería rescatar con su sangre al precio de padecimientos indecibles.…
En medio de todas esas apariciones, yo veía a Satanás moverse bajo diversas formas horribles, que  representaban diferentes especies de pecados. Estas figuras diabólicas arrastraban, a los ojos de Jesús, una multitud de hombres, por cuya redención entraba en el camino doloroso de la cruz. Al principio vi rara vez la serpiente, después la vi aparecer con una corona en la cabeza: su estatura era gigantesca, su fuerza parecía desmedida, y llevaba contra Jesús innumerables legiones de todos los tiempos, de todas las razas. En medio de esas legiones furiosas, de las cuales algunas me parecían compuestas de ciegos, Jesús estaba herido como si realmente hubiera sentido sus golpes; en extremo vacilante, tan pronto se levantaba como se caía, y la serpiente, en medio de esa multitud que gritaba  sin cesar contra Jesús, batía acá y allá con su cola, y desollaba a todos lo que derribaba.

 

Entonces me fue revelado que estos enemigos del Salvador eran los que maltrataban a Jesucristo realmente presente en el Santísimo Sacramento. Reconocí entre ellos todas las especies de profanadores de la Sagrada Eucaristía. Yo vi con horror todos esos ultrajes desde la irreverencia, la negligencia, la omisión, hasta el desprecio, el abuso y el sacrilegio; desde la adhesión a los ídolos del mundo, a las tinieblas y a la falsa ciencia, hasta el error, la incredulidad, el fanatismo y la persecución. Vi entre esos hombres, ciegos, paralíticos, sordos, mudos y aun niños. Ciegos que no querían ver la verdad, paralíticos que no querían andar con ella, sordos que no querían oír sus avisos y amenazas; mudos que no querían combatir por ella con la espada de la palabra, niños perdidos por causa de padres o maestros mundanos y olvidados de Dios, mantenidos con deseos terrestres, llenos de una vana sabiduría y alejados de las cosas divinas. Vi con espanto muchos sacerdotes, algunos mirándose como llenos de piedad y de fe, maltratar también a Jesucristo en el Santísimo Sacramento. Yo vi a muchos que creían y enseñaban la presencia de Dios vivo en el Santísimo Sacramento, pero olvidaban y descuidaban el Palacio, el Trono, lugar de Dios vivo, es decir, la Iglesia, el altar, la custodia, los ornamentos, en fin, todo lo que sirve al uso y a la decoración de la Iglesia de Dios. Todo se perdía en el polvo y el culto divino estaba si no profanado interiormente, a lo menos deshonrado en el exterior. Todo eso no era el fruto de una pobreza verdadera, sino de la indiferencia, de la pereza, de la preocupación de vanos intereses terrestres, y algunas veces del egoísmo y de la muerte interior.
Aunque hablara un año entero, no podría contar todas las afrentas hechas a Jesús en el Santísimo Sacramento, que supe de esta manera. Vi a los autores de ellas asaltar al Señor, herirle con diversas armas, según la diversidad de sus ofensas. Vi cristianos irreverentes de todos los siglos, sacerdotes ligeros o sacrílegos, una multitud de comuniones tibias o indignas. ¡Qué espectáculo tan doloroso! Yo veía la Iglesia, como el cuerpo de Jesús, y una multitud de hombres que se separaban de la Iglesia, rasgaban y arrancaban pedazos enteros de su carne viva. Jesús los miraba con ternura, y gemía de verlos perderse.”




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San Agustín., in sent. Proper. sent 68.
Orando el Señor y sudando sangre, dio a conocer que de todo su cuerpo, que es la Iglesia, brotarían martirios.

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Marcos 14:35

 Y apartándose un poco adelante, se postró en tierra; y suplicaba que, si ser pudiese, se alejase de El aquella hora.

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San Beda, in Marcum 4, 43
No es el sueño ordinario el que les prohibe, porque no era tiempo de ello aproximándose como se aproximaba el peligro, sino el de la infidelidad y la pereza del espíritu. Apartándose un poco, se postra hasta el suelo, manifestando la humildad de su espíritu en la actitud de su cuerpo.

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Pseudo - Jerónimo
Da Judas como señal un beso lleno de venenosa hipocresía, a semejanza de Caín que ofreció un sacrificio falso y reprobado.

El Jueves Santo Jesús instituyó el sacramento de la Eucaristía y utilizando el ritual antiguo de purificación sacerdotal del lavatorio de los pies instituyó el Sacramento del Sacerdocio católico



En el Antiguo Testamento Dios instituye el lavatorio de los pies de los sacerdotes para que se acerquen purificados al altar.


Éxodo 30:20 “Antes de entrar en la Tienda del Encuentro se han de lavar con agua para que no mueran; también antes de acercarse al altar para el ministerio de quemar los manjares que se abrasan en honor de Yahveh.”

Juan 13:8-11

Díjole Pedro: "No me lavarás jamás los pies". Respondióle Jesús: "Si no te lavare, no tendrás parte conmigo". Díjole Simón Pedro: "Señor, no solamente los pies, sino también las manos y la cabeza". Dícele Jesús: "El que ha sido lavado no necesita sino de que se lave los pies, porque está todo limpio; y vosotros estáis limpios, pero no todos"; porque sabía quién era el que lo había de entregar: por esto dijo no estáis todos limpios.


Dios instituyó  en el Antiguo Testamento el ritual del lavatorio de los pies para los sacerdotes, ordenando que era necesario obedecer el mandato de lavarse los pies en la fuente de bronce, como un acto de purificación instituido por Dios, el sacerdote no podía entrar al Santuario, si no se lavaba o purificaba antes sus pies. (Exodo 30:21), de modo que Aarón y sus hijos (como sacerdote) debían lavar allí sus pies cada vez que entraban al tabernáculo o al altar para ministrar (ofrecer sacrificio).



Y se lavarán las manos y los pies para que no mueran; y será estatuto perpetuo para ellos, para Aarón y su descendencia, por todas sus generaciones. Éxodo 30:21
— Exodo, 40 -7. Pondrás la pila entre la Tienda del Encuentro y el altar, y echarás agua en ella.
"30. Situó la pila entre la Tienda del Encuentro y el altar, y echó en ella agua para las abluciones; 31. Moisés, Aarón y sus hijos se lavaron en ella las manos y los pies."


*Abluciones = Lavatorio- Ritual de purificación por medio del agua.



Levítico 8:6

"Moisés mandó entonces que Aarón y sus hijos se acercaran y los lavó con agua. 7. Puso sobre Aarón la túnica y se la ciñó con la faja; lo vistió con el manto y poniéndole encima el efod, se lo ciñó atándoselo con la cinta del efod."
Moises purifica a los sacerdotes con agua  antes de consagrarlos.

*Abluciones = Lavatorio- Ritual de purificación por medio del agua.



Levítico 8:6

"Moisés mandó entonces que Aarón y sus hijos se acercaran y los lavó con agua. 7. Puso sobre Aarón la túnica y se la ciñó con la faja; lo vistió con el manto y poniéndole encima el efod, se lo ciñó atándoselo con la cinta del efod."
Moises purifica a los sacerdotes con agua  antes de consagrarlos.

Jesús lava los pies de todos sus discípulos para purificarlos y eliminar todo defecto e imperfección del alma.





Año Litúrgico - Dom Prospero Gueranger :

LAVATORIO DE LOS PIES. — La cena acababa, cuando Jesús levantándose, ante la extrañeza de los Apóstoles, se despoja de sus vestidos exteriores, toma una toalla, se la ciñe como un siervo, echa agua en el lebrillo y da a entender que se propone lavar los pies a los convidados. El uso oriental era que se lavasen los pies antes de tomar parte en el festín; pero el más alto grado de hospitalidad era, cuando el señor de la casa cumplía él mismo este cuidado con sus huéspedes. Jesús, es quien invita en este momento a sus Apóstoles a la divina cena y se digna hacer con ellos como el huésped más diligente; pero como sus acciones encierran siempre un fondo inagotable de enseñanzas, quiere, por lo mismo, darnos un aviso sobre la pureza que se requiere en los que han de sentarse a la mesa: "El que está limpio ya, dice, no necesita lavarse los pies" '; como si dijera: tal es la santidad de esta mesa, que para aproximarse a ella no sólo es necesario que el alma esté limpia de sus más graves manchas; sino que debe tratar de borrar las más leves, que por el contacto con el mundo hemos podido contraer y que son como ligero polvo que se pega a los pies.

  SERMÓN DEL LAVATORIO DE LOS PIES*
P. Lector Juan Planas, Dominico (1877)

Bien quisiera yo incluir en este discurso estos tres actos, así como nuestro amantísimo Salvador los incluyó en una misma cena; mas siendo esto muy difícil por la abundancia de reflexiones á que cada uno de ellos se presta, esta vez me limitaré al primero, es decir, al lavatorio de los pies. Y para declararos desde luego mi pensamiento, digo: que en el lavatorio de los pies Jesucristo nos dio tres cosas, una muestra, una figura y un documentouna muestra del grande amor que nos tiene, una figura de la limpieza espiritual que se requiere para recibir su cuerpo y su sangre, un documento sobre la humildad que nos corresponde tener como discípulos suyos.




Ritual de Purificación Sacerdotal
Catena Aurea



Orígenes In Ioannem tom. 32

Como el médico que teniendo que atender a muchos enfermos empieza sus especiales cuidados por aquellos que están más graves, así también Cristo, al lavar los pies manchados de sus discípulos, empieza por aquellos que más contaminados estaban, y así llegó en último término a Pedro, que necesitaba menos que los otros del lavatorio de pies. Por esto dice: "Vino a Simón Pedro", que se resistía a ser lavado por la conciencia que tenía de que sus pies no estaban manchados. Y así continúa: "Y díjole Pedro", etc.

Orígenes ut supra.



O bien insinúa el Señor que en esto había misterio. Lavando y secando sus pies, los tornaba purificados, a ellos, que debían predicar la santidad ( Rom 10; Is 52), para que puedan enseñar el camino santo y marchar por aquel que dijo: "Yo soy el camino" ( Mt 14,6). Convenía que Jesús, deponiendo sus vestidos, lavase los pies de sus discípulos, para limpiar más a los que ya estaban limpios. O a fin de tomar sobre sí en su propio cuerpo la inmundicia de los pies de sus discípulos, mediante el paño que tenía rodeado, porque El echó sobre sí todas nuestras debilidades. Obsérvese que, debiendo lavar los pies de los discípulos, no quiso elegir otra oportunidad sino cuando el diablo ya había entrado en el corazón de Judas para que lo entregase a sus enemigos, cuando estaba próximo su sacrificio en favor de los hombres. Porque antes de esto no era oportuno el que Jesús lavase a sus discípulos los pies. ¿Quién hubiera lavado sus pies y sus manchas en el tiempo que mediaba hasta la pasión? Pero ni aun en el tiempo de la pasión, porque no había otro Jesús que lavase sus pies; ni aun tampoco después de la pasión, porque entonces, por la venida del Espíritu Santo, fueron lavados sus pies. Así, pues, de este misterio (dijo el Señor a Pedro) tú no eres capaz, pero ya lo entenderás cuando suficientemente ilustrado lo comprendieres.

Orígenes In Ioannem hom., 32.


De esto podemos tomar ejemplo, cuán posible sea adoptar una resolución como justa, y decir por ignorancia aquello que va contra nuestros intereses. Porque Pedro, ignorando la conveniencia del acto, primeramente casi avergonzado y con mucha suavidad dice: "Señor, ¿me vas tú a lavar los pies?"; pero luego dice: "Tú, jamás me lavarás los pies", lo cual era impedir la obra que lo llevaría a tener parte alguna con Jesús. Con lo cual arguye, no solamente a Jesús que lavaría a sus discípulos los pies sin deber hacerlo, sino también a sus compañeros, que se prestan a ser lavados indignamente. Mas como la respuesta de Pedro le era perjudicial, no permitió Jesús que se realizase su deseo. Así prosigue: "Díjole Jesús: Si no te lavare los pies, no tendrás parte conmigo".

Crisóstomo ut supra.


No dijo la razón por la que obraba así, sino que formuló una amenaza, porque de otra manera no se hubiera persuadido. Cuando Pedro oyó: "Lo sabrás después", no contesta: enséñamelo, pues, y te lo permitiré, sino que lo permitió desde el punto en que fue amenazado en lo que más él temía (a saber, ser separado de El).

Orígenes ut supra.


Creo imposible que no se contaminen las partes inferiores del alma, por muy perfecto que cualquiera se crea en cuanto a hombre. Porque muchos, después del bautismo, se llenan del polvo de las maldades hasta la cabeza. Pero los que son sus discípulos, con justo título no necesitan ser lavados sino en sus pies.

San Agustín Ad Seleucianum epist. 118.


De esto que aquí se dice, se deduce que San Pedro ya estaba bautizado. Entendemos también que sus discípulos mediante los cuales bautizaba, lo estaban a su vez; o bien con el bautismo de Juan, como algunos creen, o bien, como es más creíble, con el bautismo de Cristo. Puesto que no desdeñó el ministerio de bautizar con el fin de tener siervos bautizados que pudiesen bautizar a los otros, Aquel que no faltó al ministerio de la humildad cuando les lavó los pies. Por esto prosigue: "Y vosotros estáis limpios, pero no todos".
 Orígenes ut supra.
Este lavatorio espiritual de pies (del cual se ha hablado), no puede realizarse con perfección sino por el mismo Jesucristo, y de una manera secundaria por sus discípulos, a los cuales dijo: "Vosotros debéis lavaros mutuamente los pies". Jesús lavó los pies de sus discípulos como Maestro, y de sus siervos como Señor, porque el fin del Maestro es hacer a sus discípulos semejantes a El. Lo cual se ve en el Salvador con más claridad que en ningún otro maestro o señor, pues quiere que sus discípulos sean como su Maestro y Señor, no teniendo un espíritu de servidumbre, sino un espíritu de la filiación con el que claman: "Abba, Padre" ( Rom 8,15). Mas antes de hacerse semejantes a su Maestro y Señor, necesitan del lavatorio de pies, como discípulos imperfectos que conservan resabios del espíritu de servidumbre. Cuando, pues, alguno de ellos llegare al grado de maestro y señor, podrá entonces imitar al que lavó los pies de sus discípulos, y lavar los pies con la doctrina, como maestro.


San Agustín In Ioannem tract., 59.
Como diciendo: entre vosotros hay quien no será bienaventurado, ni obrará aquellas cosas. Yo sé a quiénes he elegido. ¿A quiénes sino a aquellos que serán bienaventurados haciendo lo que El manda? Luego Judas no es de los elegidos. Cómo, pues, dice en otro lugar ( Jn 6,71): "¿Acaso yo no os he elegido a los doce?". Es porque él fue elegido, para otra cosa necesaria, pero no para la bienaventuranza acerca de lo que se dice: "Bienaventurados seréis si hacéis estas cosas".



JUEVES SANTO DE LA CENA DEL SEÑOR Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger

LAVATORIO DE LOS PIES. — La cena acababa, cuando Jesús levantándose, ante la extrañeza de los Apóstoles, se despoja de sus vestidos exteriores, toma una toalla, se la ciñe como un siervo, echa agua en el lebrillo y da a entender que se propone lavar los pies a los convidados. El uso oriental era que se lavasen los pies antes de tomar parte en el festín; pero el más alto grado de hospitalidad era, cuando el señor de la casa cumplía él mismo este cuidado con sus huéspedes. Jesús, es quien invita en este momento a sus Apóstoles a la divina cena y se digna hacer con ellos como el huésped más diligente; pero como sus acciones encierran siempre un fondo inagotable de enseñanzas, quiere, por lo mismo, darnos un aviso sobre la pureza que se requiere en los que han de sentarse a la mesa: “El que está limpio ya, dice, no necesita lavarse los pies” ‘; como si dijera: tal es la santidad de esta mesa, que para aproximarse a ella no sólo es necesario que el alma esté limpia de sus más graves manchas; sino que debe tratar de borrar las más leves, que por el contacto con el mundo hemos podido contraer y que son como ligero polvo que se pega a los pies. Explicaremos más adelante otros misterios significados en el lavatorio de los pies. Jesús se dirige primeramente hacia Pedro, futuro jefe de su Iglesia. El Apóstol rehúsa tal humillación de su Maestro; Jesús insiste y Pedro se ve obligado a ceder. Los otros Apóstoles que, como Pedro, habían quedado sobre los lechos, ven sucesivamente a su Maestro acercarse a ellos para lavarles los pies. No exceptúa al mismo JudasHabía recibido un segundo y misericordioso llamamiento, algunos momentos antes, cuando Jesús hablando a todos dijo: “Vosotros estáis limpios, pero no todos.” Este reproche había sido insensible. Jesús, cuando acabó de lavar los pies de los doce se recostó en el lecho, junto a la mesa, al lado de Juan. A Pedro le ha herido la insistencia de su Maestro. Quiere conocer al traidor, que deshonra el colegio apostólico; mas no atreviéndose a preguntar a Jesús, a cuya derecha está recostado, hace unas señas a Juan que está a la izquierda del Salvador para procurar obtener una aclaración. Juan se recuesta sobre el pecho de Jesús y le dice en voz baja: “Maestro, ¿quién es”? Jesús le responde: “Aquel a quien yo dé un bocado de pan mojado.” Jesús toma un poco de pan y habiéndolo mojado se lo ofreció a Judas. Era una nueva invitación, pero inútil a esta alma impasible a toda acción de la gracia; el evangelista añade: “Después que recibió el bocado entró en él Satanás.” Jesús aún le dice dos palabras: “Lo que vas a hacer hazlo pronto.” Y el desdichado sale de la sala para ejecutar su crimen.