Bajo el patrocinio de San José
CONTRARREVOLUCIÓN | RESCATEMOS LA TRADICIÓN CATÓLICA
domingo, 10 de mayo de 2026
El Sínodo quiere derrocar la moral católica — Padre Murray
sábado, 9 de mayo de 2026
Un verdadero católico tiene solo tres madres, nada más.
Deja de llamar a la Tierra «Madre Tierra», como hacen los paganos. La Tierra no es más que una creación de Dios.
Un Verdadero católico tiene solo tres madres, nada más.
Adelante la Fe:
Las tres madres de un católico (rechazo de las falsas madres): Vamos al punto: un católico tiene solo tres madres, nada más. Primero, una madre que lo concibe y lo educa cristianamente con amor; segundo, una Madre llena de misericordia y que es la Santísima Virgen María, Madre de mi madre, Madre mía, Madre de todos los católicos, y que Cristo nos la dio en la Cruz; y tercero, una Madre que es Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana, y que recibe el nombre de Iglesia Católica.
Nuestra Madre la Iglesia, que nos hace hijos de Dios por medio del Bautismo.
Un católico no tiene una “madre tierra”: seudomadre de tendencia teilhardiana-tercermundista-indigenista-pagana. Repásese cualquier ‘Historia (SERIA) de la Iglesia’, y no solo nadie podrá hallar tamaña locura, sino que, por el contrario, podrá encontrar condenas que se hicieron contra pretendidas “maternidades”.
Papa Pío XI — Quien identifica, por confusión panteísta, a Dios y al universo, no es un creyente en Dios:
Procurad, Venerables Hermanos, que, ante todo, la fe en Dios —primer e insustituible fundamento de toda religión— se conserve en Alemania pura e inmaculada. No es creyente en Dios aquel que pronuncia su nombre con los labios, sino aquel para quien esta palabra sagrada representa un concepto verdadero y digno de la Divinidad. Quien identifica, por confusión panteísta, a Dios y al universo —ya sea rebajando a Dios a las dimensiones del mundo, o elevando al mundo a las dimensiones de Dios— no es un creyente en Dios. (Pío XI. Encíclica *Mit brennender Sorge*, n.º 7, 14 de marzo de 1937)
“Tan importante es el puesto que Dios les ha asignado a los cristianos, del que no les es lícito desertar.” De la Carta a Diogneto
Dios dio el nombre de mar a la reunión de las aguas, y a la reunión de todas las gracias se llama María (San Bernardo Hom. super Missus est).
San Pío X: Lo que esta prudentísima Virgen dijo a los sirvientes en las bodas de Caná, también nos lo dirige a nosotros: «Haced todo lo que él os diga» (Jn 2,5). Ahora bien, estas son las palabras de Jesucristo: «Si queréis entrar en la vida, guardad los mandamientos» (Mt 19,17). Que todos estén plenamente convencidos de esto: que si su devoción a la Santísima Virgen no lo aparta del pecado ni mueve su voluntad a enmendar una vida pecaminosa, es una devoción engañosa y mendaz, pues carece de su efecto propio y de su fruto natural.
1 Timoteo 5:14 “Quiero… que se casen, críen hijos, gobiernen su casa; que no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia”
1 Timoteo 2:15 Pero la mujer se salvará siendo madre y permaneciendo con sensatez en la fe, el amor y la santidad.
Génesis 9:7 Mas vosotros fructificad, y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.
Salmos 84:11 Porque Dios el Señor nos alumbra y nos protege; el Señor ama y honra a los que viven sin tacha, y nada bueno les niega.
Los idólatras que adoran la tierra, en su desprecio por Dios, son quienes llaman a la tierra «Madre».
Atanasio el Apostólico (Biblia Catena Aurea):
373 d. C.
Tan lejos llegó su impiedad que procedieron a adorar a los demonios y los proclamaron dioses, satisfaciendo sus propia lujurias.
Romanos 1:25 -cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y dieron culto a la criatura en lugar de al creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.
San Agustín de Hipona:"Pues, al adorar y servir a la criatura antes que al Creador, no han querido ser templo del único Dios verdadero. Al desear poseerlo —junto con muchas otras cosas y muchos falsos dioses—, terminaron no poseyéndolo en absoluto.
Santo Tomás de Aquino, comentando Romanos 1 señala que San Pablo enseña que aquellos que caen en el vicio contra natura son idólatras:
(Rm 6,23): La paga del pecado es la muerte. Todos sus ídolos serán consumidos por el fuego (Miqueas 1,7). Y es digno de notar que el Apóstol, con gran razonabilidad, asigna a los vicios contra natura —que se cuentan entre los pecados carnales más graves— el castigo propio de la idolatría (...)
San Cipriano de Cartago:
Sobre este mismo asunto, a los Romanos: «Y adoraron y sirvieron a la criatura, abandonando al Creador. Por lo cual, también Dios los entregó a pasiones ignominiosas»
El Apóstata Robert Prevost adoró a la Pachamama en un ritual pagano en Brasil en 1995.
San Ireneo de Lyon
Siendo discípulos de los mencionados, hacen que quienes les dan su asentimiento sean peores que los paganos. Pues los primeros «sirven a la criatura antes que al Creador».
Tertuliano de Cartago
Feliz es, sin duda, la fe si es para obtener dones que los enemigos de Dios y de Cristo no solo usan, sino que incluso abusan, «¡adorando a la criatura misma en oposición al Creador!».
Fabián de Roma: Por consiguiente, de tales personas se ha de uno guardar en todo y no se las debe recibir, pues, según el Apóstol, no solo son condenados quienes cometen tales cosas, sino también quienes consienten con aquellos que las hacen.
San Juan Crisóstomo407 d. C.Habiendo planteado dos objeciones, Pablo las refuta aquí. ¿Qué razón podría tener alguien para decir que no sabe lo que debe hacer? Aun si no lo supiera, seguiría siendo culpable, pues se ha apartado del Dios que le enseña. Sin embargo, Pablo ha demostrado mediante numerosos argumentos que, en efecto, lo sabe y transgrede voluntariamente. Pero, ¿acaso tal persona se ve arrastrada por la pasión? Si fuera así, ¿por qué entonces coopera con ella e incluso la elogia? Pues no solo cometen tales actos ellos mismos —dice Pablo—, sino que «aprueban a quienes los practican». De este modo, Pablo sitúa en primer lugar el pecado más grave, a fin de despacharlo (pues quien elogia el pecado ajeno es mucho peor que quien peca por sí mismo), y luego se dispone a tratar con mayor firmeza al pecador [en el capítulo siguiente].
Severiano de Gabala425 d. C.Cuando Pablo habla del «juicio de Dios», se refiere a la justa retribución que Dios otorga a cada uno según sus merecimientos. Pues los hombres saben, por su razonamiento natural, que los transgresores serán castigados por Dios; sin embargo, en lugar de apartarse de sus caminos perversos, ¡se complacen en aquellos que cometen tales actos!… Por consiguiente, Dios juzgará a quienes obran de tal modo como personas absoluta e indudablemente merecedoras de la muerte.
sábado, 4 de abril de 2026
¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado! 🕊️
«La fe de los cristianos -dice San Agustín- es la resurrección de Cristo. No es gran cosa creer que Jesús ha muerto; esto lo creen también los paganos; todos lo creen. Lo verdaderamente grande es creer que ha resucitado».
Omnes qui in Christo baptizati estis, Christum induistis, Alleluia.
Mementote mirabilium eius quae fecit,
prodigia eius, et iudicia oris eius.
Omnes qui in Christo baptizati estis, Christum induistis, Alleluia. Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen. Omnes qui in Christo baptizati estis, Christum induistis, Alleluia.
viernes, 3 de abril de 2026
El sacrilegio contra la Eucaristía y la Apostasía hicieron sudar sangre a Jesús en el Huerto de los Olivos
“Apareciéronse a los ojos de Jesús todos los padecimientos futuros de sus Apóstoles, de sus discípulos y de sus amigos; vio a la Iglesia primitiva tan pequeña, y a medida que iba creciendo vio las herejías y los cismas hacer irrupción, y renovar la primera caída del hombre por el orgullo y la desobediencia; vio la frialdad, la corrupción y la malicia de un número infinito de cristianos; la mentira y la malicia de todos los doctores orgullosos, los sacrilegios de todos los sacerdotes viciosos, las funestas consecuencias de todos estos actos, la abominación y la desolación en el reino de Dios en el santuario de esta ingrata humanidad, que Él quería rescatar con su sangre al precio de padecimientos indecibles.…
Entonces me fue revelado que estos enemigos del Salvador eran los que maltrataban a Jesucristo realmente presente en el Santísimo Sacramento. Reconocí entre ellos todas las especies de profanadores de la Sagrada Eucaristía. Yo vi con horror todos esos ultrajes desde la irreverencia, la negligencia, la omisión, hasta el desprecio, el abuso y el sacrilegio; desde la adhesión a los ídolos del mundo, a las tinieblas y a la falsa ciencia, hasta el error, la incredulidad, el fanatismo y la persecución. Vi entre esos hombres, ciegos, paralíticos, sordos, mudos y aun niños. Ciegos que no querían ver la verdad, paralíticos que no querían andar con ella, sordos que no querían oír sus avisos y amenazas; mudos que no querían combatir por ella con la espada de la palabra, niños perdidos por causa de padres o maestros mundanos y olvidados de Dios, mantenidos con deseos terrestres, llenos de una vana sabiduría y alejados de las cosas divinas. Vi con espanto muchos sacerdotes, algunos mirándose como llenos de piedad y de fe, maltratar también a Jesucristo en el Santísimo Sacramento. Yo vi a muchos que creían y enseñaban la presencia de Dios vivo en el Santísimo Sacramento, pero olvidaban y descuidaban el Palacio, el Trono, lugar de Dios vivo, es decir, la Iglesia, el altar, la custodia, los ornamentos, en fin, todo lo que sirve al uso y a la decoración de la Iglesia de Dios. Todo se perdía en el polvo y el culto divino estaba si no profanado interiormente, a lo menos deshonrado en el exterior. Todo eso no era el fruto de una pobreza verdadera, sino de la indiferencia, de la pereza, de la preocupación de vanos intereses terrestres, y algunas veces del egoísmo y de la muerte interior.
Aunque hablara un año entero, no podría contar todas las afrentas hechas a Jesús en el Santísimo Sacramento, que supe de esta manera. Vi a los autores de ellas asaltar al Señor, herirle con diversas armas, según la diversidad de sus ofensas. Vi cristianos irreverentes de todos los siglos, sacerdotes ligeros o sacrílegos, una multitud de comuniones tibias o indignas. ¡Qué espectáculo tan doloroso! Yo veía la Iglesia, como el cuerpo de Jesús, y una multitud de hombres que se separaban de la Iglesia, rasgaban y arrancaban pedazos enteros de su carne viva. Jesús los miraba con ternura, y gemía de verlos perderse.”
San Agustín., in sent. Proper. sent 68. Orando el Señor y sudando sangre, dio a conocer que de todo su cuerpo, que es la Iglesia, brotarían martirios. ✞ ✞ ✞ Marcos 14:35 Y apartándose un poco adelante, se postró en tierra; y suplicaba que, si ser pudiese, se alejase de El aquella hora. ✞ ✞ ✞ San Beda, in Marcum 4, 43 No es el sueño ordinario el que les prohibe, porque no era tiempo de ello aproximándose como se aproximaba el peligro, sino el de la infidelidad y la pereza del espíritu. Apartándose un poco, se postra hasta el suelo, manifestando la humildad de su espíritu en la actitud de su cuerpo. ✞ ✞ ✞ Pseudo - Jerónimo Da Judas como señal un beso lleno de venenosa hipocresía, a semejanza de Caín que ofreció un sacrificio falso y reprobado. |
El Jueves Santo Jesús instituyó el sacramento de la Eucaristía y utilizando el ritual antiguo de purificación sacerdotal del lavatorio de los pies instituyó el Sacramento del Sacerdocio católico
Éxodo 30:20 “Antes de entrar en la Tienda del Encuentro se han de lavar con agua para que no mueran; también antes de acercarse al altar para el ministerio de quemar los manjares que se abrasan en honor de Yahveh.”
Juan 13:8-11
Díjole Pedro: "No me lavarás jamás los pies". Respondióle Jesús: "Si no te lavare, no tendrás parte conmigo". Díjole Simón Pedro: "Señor, no solamente los pies, sino también las manos y la cabeza". Dícele Jesús: "El que ha sido lavado no necesita sino de que se lave los pies, porque está todo limpio; y vosotros estáis limpios, pero no todos"; porque sabía quién era el que lo había de entregar: por esto dijo no estáis todos limpios.
Dios instituyó en el Antiguo Testamento el ritual del lavatorio de los pies para los sacerdotes, ordenando que era necesario obedecer el mandato de lavarse los pies en la fuente de bronce, como un acto de purificación instituido por Dios, el sacerdote no podía entrar al Santuario, si no se lavaba o purificaba antes sus pies. (Exodo 30:21), de modo que Aarón y sus hijos (como sacerdote) debían lavar allí sus pies cada vez que entraban al tabernáculo o al altar para ministrar (ofrecer sacrificio).
Y se lavarán las manos y los pies para que no mueran; y será estatuto perpetuo para ellos, para Aarón y su descendencia, por todas sus generaciones. Éxodo 30:21
"30. Situó la pila entre la Tienda del Encuentro y el altar, y echó en ella agua para las abluciones; 31. Moisés, Aarón y sus hijos se lavaron en ella las manos y los pies."
*Abluciones = Lavatorio- Ritual de purificación por medio del agua.
Levítico 8:6
"Moisés mandó entonces que Aarón y sus hijos se acercaran y los lavó con agua. 7. Puso sobre Aarón la túnica y se la ciñó con la faja; lo vistió con el manto y poniéndole encima el efod, se lo ciñó atándoselo con la cinta del efod."Moises purifica a los sacerdotes con agua antes de consagrarlos.
Levítico 8:6
"Moisés mandó entonces que Aarón y sus hijos se acercaran y los lavó con agua. 7. Puso sobre Aarón la túnica y se la ciñó con la faja; lo vistió con el manto y poniéndole encima el efod, se lo ciñó atándoselo con la cinta del efod."Moises purifica a los sacerdotes con agua antes de consagrarlos.
P. Lector Juan Planas, Dominico (1877)
Bien quisiera yo incluir en este discurso estos tres actos, así como nuestro amantísimo Salvador los incluyó en una misma cena; mas siendo esto muy difícil por la abundancia de reflexiones á que cada uno de ellos se presta, esta vez me limitaré al primero, es decir, al lavatorio de los pies. Y para declararos desde luego mi pensamiento, digo: que en el lavatorio de los pies Jesucristo nos dio tres cosas, una muestra, una figura y un documento: una muestra del grande amor que nos tiene, una figura de la limpieza espiritual que se requiere para recibir su cuerpo y su sangre, un documento sobre la humildad que nos corresponde tener como discípulos suyos.
Orígenes In Ioannem tom. 32
Como el médico que teniendo que atender a muchos enfermos empieza sus especiales cuidados por aquellos que están más graves, así también Cristo, al lavar los pies manchados de sus discípulos, empieza por aquellos que más contaminados estaban, y así llegó en último término a Pedro, que necesitaba menos que los otros del lavatorio de pies. Por esto dice: "Vino a Simón Pedro", que se resistía a ser lavado por la conciencia que tenía de que sus pies no estaban manchados. Y así continúa: "Y díjole Pedro", etc.
Orígenes ut supra.
O bien insinúa el Señor que en esto había misterio. Lavando y secando sus pies, los tornaba purificados, a ellos, que debían predicar la santidad ( Rom 10; Is 52), para que puedan enseñar el camino santo y marchar por aquel que dijo: "Yo soy el camino" ( Mt 14,6). Convenía que Jesús, deponiendo sus vestidos, lavase los pies de sus discípulos, para limpiar más a los que ya estaban limpios. O a fin de tomar sobre sí en su propio cuerpo la inmundicia de los pies de sus discípulos, mediante el paño que tenía rodeado, porque El echó sobre sí todas nuestras debilidades. Obsérvese que, debiendo lavar los pies de los discípulos, no quiso elegir otra oportunidad sino cuando el diablo ya había entrado en el corazón de Judas para que lo entregase a sus enemigos, cuando estaba próximo su sacrificio en favor de los hombres. Porque antes de esto no era oportuno el que Jesús lavase a sus discípulos los pies. ¿Quién hubiera lavado sus pies y sus manchas en el tiempo que mediaba hasta la pasión? Pero ni aun en el tiempo de la pasión, porque no había otro Jesús que lavase sus pies; ni aun tampoco después de la pasión, porque entonces, por la venida del Espíritu Santo, fueron lavados sus pies. Así, pues, de este misterio (dijo el Señor a Pedro) tú no eres capaz, pero ya lo entenderás cuando suficientemente ilustrado lo comprendieres.
Orígenes In Ioannem hom., 32.
De esto podemos tomar ejemplo, cuán posible sea adoptar una resolución como justa, y decir por ignorancia aquello que va contra nuestros intereses. Porque Pedro, ignorando la conveniencia del acto, primeramente casi avergonzado y con mucha suavidad dice: "Señor, ¿me vas tú a lavar los pies?"; pero luego dice: "Tú, jamás me lavarás los pies", lo cual era impedir la obra que lo llevaría a tener parte alguna con Jesús. Con lo cual arguye, no solamente a Jesús que lavaría a sus discípulos los pies sin deber hacerlo, sino también a sus compañeros, que se prestan a ser lavados indignamente. Mas como la respuesta de Pedro le era perjudicial, no permitió Jesús que se realizase su deseo. Así prosigue: "Díjole Jesús: Si no te lavare los pies, no tendrás parte conmigo".
Crisóstomo ut supra.
No dijo la razón por la que obraba así, sino que formuló una amenaza, porque de otra manera no se hubiera persuadido. Cuando Pedro oyó: "Lo sabrás después", no contesta: enséñamelo, pues, y te lo permitiré, sino que lo permitió desde el punto en que fue amenazado en lo que más él temía (a saber, ser separado de El).
Orígenes ut supra.
Creo imposible que no se contaminen las partes inferiores del alma, por muy perfecto que cualquiera se crea en cuanto a hombre. Porque muchos, después del bautismo, se llenan del polvo de las maldades hasta la cabeza. Pero los que son sus discípulos, con justo título no necesitan ser lavados sino en sus pies.
Orígenes ut supra.San Agustín Ad Seleucianum epist. 118.
De esto que aquí se dice, se deduce que San Pedro ya estaba bautizado. Entendemos también que sus discípulos mediante los cuales bautizaba, lo estaban a su vez; o bien con el bautismo de Juan, como algunos creen, o bien, como es más creíble, con el bautismo de Cristo. Puesto que no desdeñó el ministerio de bautizar con el fin de tener siervos bautizados que pudiesen bautizar a los otros, Aquel que no faltó al ministerio de la humildad cuando les lavó los pies. Por esto prosigue: "Y vosotros estáis limpios, pero no todos".
San Agustín In Ioannem tract., 59.
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