El nombre hebreo de María se traduce por Domina en latín; el Ángel le da, por tanto, el título de Señora (San Pedro Crisólogo, Sermón sobre la Anunciación de la B. Virgen María, 142).
Dios dio el nombre de mar a la reunión de las aguas, y a la reunión de todas las gracias se llama María (San Bernardo Hom. super Missus est).
1 Timoteo 5:14 “Quiero… que se casen, críen hijos, gobiernen su casa; que no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia”
1 Timoteo 2:15 Pero la mujer se salvará siendo madre y permaneciendo con sensatez en la fe, el amor y la santidad.
Génesis 9:7 Mas vosotros fructificad, y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.
Salmos 84:11 Porque Dios el Señor nos alumbra y nos protege; el Señor ama y honra a los que viven sin tacha, y nada bueno les niega.
Deja de llamar a la Tierra «Madre Tierra», como hacen los paganos. La Tierra no es más que una creación de Dios.
Un Verdadero católico tiene solo tres madres, nada más.
Adelante la Fe:
Las tres madres de un católico (rechazo de las falsas madres): Vamos al punto: un católico tiene solo tres madres, nada más. Primero, una madre que lo concibe y lo educa cristianamente con amor; segundo, una Madre llena de misericordia y que es la Santísima Virgen María, Madre de mi madre, Madre mía, Madre de todos los católicos, y que Cristo nos la dio en la Cruz; y tercero, una Madre que es Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana, y que recibe el nombre de Iglesia Católica.
Un católico no tiene una “madre tierra”: seudomadre de tendencia teilhardiana-tercermundista-indigenista-pagana. Repásese cualquier ‘Historia (SERIA) de la Iglesia’, y no solo nadie podrá hallar tamaña locura, sino que, por el contrario, podrá encontrar condenas que se hicieron contra pretendidas “maternidades”.
Los idólatras que adoran la tierra, en su desprecio por Dios, son quienes llaman a la tierra «Madre».
Atanasio el Apostólico (Biblia Catena Aurea):
373 d. C.
Tan lejos llegó su impiedad que procedieron a adorar a los demonios y los proclamaron dioses, satisfaciendo sus propia lujurias.
Romanos 1:25 -
cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y dieron culto a la criatura en lugar de al creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.
San Agustín de Hipona:
"Pues, al adorar y servir a la criatura antes que al Creador, no han querido ser templo del único Dios verdadero. Al desear poseerlo —junto con muchas otras cosas y muchos falsos dioses—, terminaron no poseyéndolo en absoluto.
Santo Tomás de Aquino, comentando Romanos 1 señala que San Pablo enseña que aquellos que caen en el vicio contra natura son idólatras.:
(Rm 6,23): La paga del pecado es la muerte. Todos sus ídolos serán consumidos por el fuego (Miqueas 1,7). Y es digno de notar que el Apóstol, con gran razonabilidad, asigna a los vicios contra natura —que se cuentan entre los pecados carnales más graves— el castigo propio de la idolatría (...)
San Cipriano de Cartago:
Sobre este mismo asunto, a los Romanos: «Y adoraron y sirvieron a la criatura, abandonando al Creador. Por lo cual, también Dios los entregó a pasiones ignominiosas»
El Apóstata Robert Prevost adoró a la Pachamama en un ritual pagano en Brasil en 1995.
San Ireneo de Lyon
Siendo discípulos de los mencionados, hacen que quienes les dan su asentimiento sean peores que los paganos. Pues los primeros «sirven a la criatura antes que al Creador».
Tertuliano de Cartago
Feliz es, sin duda, la fe si es para obtener dones que los enemigos de Dios y de Cristo no solo usan, sino que incluso abusan, «¡adorando a la criatura misma en oposición al Creador!».
Fabián de Roma: Por consiguiente, de tales personas se ha de uno guardar en todo y no se las debe recibir, pues, según el Apóstol, no solo son condenados quienes cometen tales cosas, sino también quienes consienten con aquellos que las hacen.
San Juan Crisóstomo407 d. C.Habiendo planteado dos objeciones, Pablo las refuta aquí. ¿Qué razón podría tener alguien para decir que no sabe lo que debe hacer? Aun si no lo supiera, seguiría siendo culpable, pues se ha apartado del Dios que le enseña. Sin embargo, Pablo ha demostrado mediante numerosos argumentos que, en efecto, lo sabe y transgrede voluntariamente. Pero, ¿acaso tal persona se ve arrastrada por la pasión? Si fuera así, ¿por qué entonces coopera con ella e incluso la elogia? Pues no solo cometen tales actos ellos mismos —dice Pablo—, sino que «aprueban a quienes los practican». De este modo, Pablo sitúa en primer lugar el pecado más grave, a fin de despacharlo (pues quien elogia el pecado ajeno es mucho peor que quien peca por sí mismo), y luego se dispone a tratar con mayor firmeza al pecador [en el capítulo siguiente].
Severiano de Gabala425 d. C.Cuando Pablo habla del «juicio de Dios», se refiere a la justa retribución que Dios otorga a cada uno según sus merecimientos. Pues los hombres saben, por su razonamiento natural, que los transgresores serán castigados por Dios; sin embargo, en lugar de apartarse de sus caminos perversos, ¡se complacen en aquellos que cometen tales actos!… Por consiguiente, Dios juzgará a quienes obran de tal modo como personas absoluta e indudablemente merecedoras de la muerte.


