jueves, 15 de septiembre de 2022

Corona de Desagravios a Nuestra Señora de los dolores

 





Para los Martes y Viernes de la semana, consagra a las almas devotas un religioso de Nuestro Seráfico Padre San Francisco

 

Impreso en México, en la oficina de D. Alejandro Valdés.

Año de 1817

 

MÚSICA

María, llena de dolores

enardeciendo mis labios,

os alabo en desagravios

de todos los pecadores.

 

ORACIÓN

María Purísima, Madre Dolorosa de Jesús Crucificado, a ti llega mi alma, alma de mi vida, para que, abrasado mi pecho con el cuchillo de fuego que partió tu corazón, le inflames con tu amor, haciendo ardiente brasero de toda mi voluntad, ilustrando mi entendimiento y agilitando mi lengua, para acertar como desea mi amor, a desagraviarte de todas las ofensas cometidas contra tu Hijo, motivo y causa de tus agudos tormentos, y de todos los pecados que yo cometí contra su bondad inmensa, alcanzadnos gracia, para todas las espinas del Calvario, convertirlas en corona de rosas fragantísimas, que te sean agradables. Amén.

 

Peque, María, tened misericordia de mí.

Pecamos, Reina y Señora, ruega a tu Hijo por nosotros.

 

MÚSICA

La más vil pecadora

criatura está a tus plantas

pésale de ofensas tantas,

Misericordia Señor.

 

Llegue a los cielos mi voz

cuando tan bárbaro eh sido,

me pesa haber ofendido

Virgen y Madre, a mi Dios.

 

L/: Dios mío ven en mi auxilio

R/: Señor, date prisa en socorrerme

 

L/: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo

R/: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

 

Comienzan los misterios con un Padre nuestro y diez Aves Marías y se canta:

 

PRIMER MISTERIO



MÚSICA

Por remediar nuestros males

con indecible tormento,

Dios camina a paso lento

preso por los tribunales.

 

Acompaña, alma amorosa,

con llanto del corazón,

en tu sangrienta Pasión,

a su Madre dolorosa.

 

ORACIÓN

Angustiadísima Madre de mi Señor Jesucristo, Princesa de los cielos y la tierra, singular y bendita entre todas las mujeres: estas diez Aves Marías y el Padre nuestro, os ofrezco en desagravio de aquella pena y dolor, que partió tu corazón, viendo la traición de Judas y prisión de mi Redentor amado, a quien atado cruelmente llevaron a la presencia de Anás, Caifás y Pilatos. Por este dolor, ardientemente os suplico, saquéis del Purgatorio las almas de mis parientes y bienhechores, con las demás que allí hubiere, y a nosotros nos asistas con tu auxilio eficaz para llorar nuestras culpas. Amén.

 
 

SEGUNDO MISTERIO



MÚSICA

A una Columna amarrado

hallarás al Rey del Cielo,

arrastrado por el suelo,

herido y ensangrentado.

 

En aquesta disciplina

sí le quieres aliviar,

llega alma a desagraciar

a la Paloma Divina.

 

ORACIÓN

Oh amantísima Reina de los Ángeles, Hija del Eterno Padre, dolorosísima madre mía, este Padre nuestro y diez Aves Marías, os ofrecemos en desagravio del gran dolor que sufriste, cuando en la casa de Pilatos, amarrado a una columna, visteis azotar a tu Hijo con tan enorme crueldad, que, descarnados los huesos, se le contaban las costillas: yo os suplico Madre mía, pidáis a su Majestad, nos haga castos y humildes celadores de su honra y observantes de su ley. Amén.


 

TERCER MISTERIO
 

MÚSICA

Rompiendo los corazones,

verás de Dios la grandeza,

taladrada la cabeza

con inhumanos cambrones.

 

Haz de estas espinas, flores,

para que, en tal tiranía,

sirvan a el Ave María,

de antídoto sus dolores.

 

ORACIÓN

Traspasada Emperatriz de los cielos, Madre penada del Encarnado Verbo: este Padre nuestro y diez Aves Marías os ofrecemos, en desagravio de la agudísima pena que partió vuestro corazón tiernísimo, cuando viste coronar de agudos marinos juncos, la cabeza del Rey de los Reyes, Cristo, y que la Sangre corría por su Rostro soberano: Yo os suplico, pidáis a su Majestad, la paz y concordia por las coronadas cabezas de los príncipes cristianos, y el acierto de la Iglesia a la Suprema Cabeza, y que nos libre del demonio, dándonos tu santa gracia. Amén.

 


CUARTO MISTERIO



MÚSICA

Con un cruzado madero,

y dolor extraordinario,

camina para el Calvario,

el inocente Cordero.

 

Alma el aliento apresura,

y a María hallarás llorando,

y con lágrimas regando

la calle de la amargura.

 

ORACIÓN

Purísima Virgen Madre, Esposa del Espíritu Santo, y la más angustiada del mundo: estas diez aves Marías y un Padre nuestro os ofrecemos, en desagravio de la rigorosísima pena que tuvisteis, cuando encontrasteis a vuestro amantísimo Hijo, en traje de ajusticiado, cayendo sobre la tierra con el peso de la Cruz: por este dolor os suplico, pidáis a su Majestad, que destierre de su Iglesia toda secta y herejía, que traiga en paz a sus casas a los Cautivos, y a las Santas Órdenes las conserve en perfección. Amén.


 

QUINTO MISTERIO

 

MÚSICA

Del Padre el Hijo adorado,

el mejor Isaac, Jesús,

en el ara de la Cruz

se mira crucificado.

 

Acompaña vigilante,

a la que, en tanto dolor,

da muestras de su valor

al pie de la Cruz constante.

 

ORACIÓN

Sapientísima Madre de toda ciencia y virtud, Templo de la Beatísima Trinidad, y afligida madre mía: este Padre nuestro y diez Aves Marías, os ofrecemos en desagravio de la rigorosa angustia que os llegó a los íntimo de vuestra alma y corazón, registrando en la cima del Calvario a la luz de vuestros ojos, clavado en una Cruz, y entregar el espíritu en las manos de su Padre, por este dolor os suplicamos nos asistas propicia en la hora de nuestra muerte, para morir de dolor de haber ofendido a vuestro Hijo idolatrado, y haberos causado a vos tan angustiadísima de penas. Amén.

 
 

SEXTO MISTERIO



MÚSICA

De Cristo el pecho rompió

con una lanza un soldado,

de cuyo roto costado,

Sangre y agua nos manó.

 

¡Oh cruel inhumana lanza!

pues en tus cortes admiro

que siendo Jesús el tiro,

al pecho de María alcanza.

 

ORACIÓN

Virgen Madre Dolorosa, Refugio de pecadores y socorro de afligidos: estas diez aves Marías y Padre nuestro os ofrezco, en desagravio de la congoja que al pie de la Cruz tuvisteis, cuando dieron la lanzada a aquel amoroso pecho de vuestro inocentísimo Hijo: por esta pena os suplico, pidáis a su Majestad, no de permiso al demonio llegue a nuestros corazones, haciéndonos consentir en alguna tentación, sino que, venciendo al demonio, mundo y carne, merezcamos su presencia, para alabarle en la corte de la Gloria. Amén.


 

SÉPTIMO MISTERIO
 

MÚSICA

En continuo padecer

llore el Cielo sin cesar,

el más sangriento pesar

de ver a Dios descender.

 

Ve a acompañar, alma mía,

hecho el corazón pedazos

pues le miras en los brazos,

de la tórtola María.

 

ORACIÓN

Dolorosa, desconsolada y tristísima Madre, mar amargo de tormentos, y de pecadores madre: estas diez Aves Marías y un Padre nuestro os ofrezco, en desagravio de la más activa pena y gran dolor que tuvisteis, cuando al bajar de la cruz el Santísimo Cuerpo de vuestro Santísimo Hijo, le tomasteis en los brazos, colocándole en el doloroso altar de vuestro angustiado pecho, y contemplando en sus llagas, os anegabais en llanto, por estas llagas, por vuestra Soledad, vuestra orfandad y dolores, os suplicamos, que a todos los que por desagraviarte rezamos esta corona, nos alcancéis de vuestro Hijo, nos de espíritu y gracia para estampar en el alma las penas de su pasión, y pasión de vuestras penas, que contemplemos devotos las finezas de vuestro amor, y su amor para agradarle eternamente y morir en su santo servicio. Amén.

 

Acabado este ultimo ofrecimiento, se reza una Salve y la Letanía de nuestra Señora, y para dar fin al ejercicio, dirás la oración siguiente:

 

 

ORACIÓN

Oh Virgen Santísima de los Dolores, Madre y Señora mía: yo os ofrezco con todas las veras de mi corazón, esta Santísima Corona, que en memoria de vuestros siete acerbísimos Dolores, os eh rezado (aunque con la tibieza de mi corazón) por cuyo medio os pido, amantísima Madre mía, el que supliendo con maternal amor, lo defectuoso de mi fervor y devoción, me alcancéis de vuestro Santísimo Hijo y mi Señor Jesucristo, me conceda por los infinitos méritos de su vida, pasión y muerte, el remedio que necesito en mis necesidades temporales y espirituales, el alivio en mis trabajos, el consuelo en mis tristezas, la paciencia en mis tribulaciones y contratiempos, y una resignación perfecta en su Santísima Voluntad. Bien sabes, Madre y Señora mía, que desde que el mundo es mundo, no se ha valido ninguna criatura de vuestro soberano e inagotable patrocinio, que no haya salió llanamente consolado y remediado: espero, dolorosísima Señora, el que por vuestro poderoso medio, no se frustre mi esperanza, como el que así mismo me alcancéis de vuestro amantísimo Jesús, mi Salvador y Redentor, me comunique especial gracia, para que yo dirija todas mis obras, palabras y pensamientos a su santo servicio y dignación, y el cumplimiento de las obligaciones de mi estado, con acierto en la erudición, crianza y gobierno de mis hijos, o personas que penden de mi cuidado, para que, unidos y conformes, pasemos el resto de nuestra miserable vida, ejercitándonos en el santo amor y temor de su Divina Majestad y agrado vuestro, y después de ella, merezcamos ser colocados en la Patria Celestial, en donde os gocemos y alabemos eternamente, participando de la visión Beatífica de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo, en quien en unidad y distinción de personas, vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Apostolado de Piedad Popular

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Fiesta de la Exaltación de la Cruz

 




Oración escrita por San Anselmo:

¡Oh Cruz Santa, cuya vista nos recuerda aquella otra Cruz sobre la cual Nuestro Señor Jesucristo, con su propia muerte, nos libró de la muerte eterna, a la que miserablemente nos lanzábamos, y por la cual nos resucitó a la vida eterna que habíamos perdido por el pecado; adoro, venero y glorifico en ti aquella Cruz que representas y, en ella, al Señor misericordioso que por medio de ella realizó su obra de misericordia! ¡Oh Cruz amable, donde están nuestra salvación, nuestra vida y nuestra resurrección! ¡Oh madero precioso por quien fuimos libertados y salvados! ¡Oh símbolo con que fuimos sellados para Dios! ¡Oh Cruz gloriosa en quien únicamente debemos gloriarnos!


Y ¿cómo te alabaremos? ¿De qué modo te ensalzaremos? ¿Con qué corazón te rogaremos? ¿Con qué gusto me gloriaré en ti? Por ti se vacia el infierno; queda cerrado para todos los que fueron rescatados por ti. Los demonios por ti están amedrentados, reprimidos, vencidos, aplastados. El mundo por ti se renueva y hermosea, gracias a la verdad que brilla con esplendidez y a la justicia que en El reina. Por ti es justificada la naturaleza humana, pecadora; condenada, se salva; esclava del pecado y del infierno, consigue la libertad; muerta, vuelve a la vida. Por ti se restaura y perfecciona esta ciudad bienaventurada del cielo. Por ti Dios, el Hijo de Dios, quiso ser obediente a su Padre hasta la muerte para bien nuestro; por eso, puesto en la cruz, recibió un nombre que está por encima de todo nombre. Por ti preparó su trono y restableció su reino.


En ti esté y de ti proceda mi gloria, por ti y en ti esté mi verdadera esperanza. Por ti queden borrados mis pecados; muera por ti mi alma a la vida vieja y resucite a una nueva vida de justicia. Concédeme, te ruego, que, lavado ya en el bautismo de los pecados en que fui concebido y naci, me purifiques de nuevo de los que he contraído después de nacer a esta segunda vida; de esa manera llegaré por ti a los bienes para los que fué creado el hombre, gracias al mismo Jesucristo, Nuestro Señor, el cual sea bendito por todos los siglos. Así sea.

lunes, 12 de septiembre de 2022

La Fiesta del Dulce Nombre de María celebra la victoria de la Batalla de Viena que salvó a Europa de la conquista islámica

 


En 1513, Roma aprobó la fiesta del Santo Nombre de María que se celebraba en una diócesis española. Pero el Papa Inocencio XI extendió esta fiesta a toda la cristiandad tras la victoria de Juan Sobieski, rey de Polonia, sobre los turcos el 12 de septiembre de 1683, fuera de los muros de Viena.


Dedicada al dulce nombre de María, esta victoria muestra el triunfo de la belleza de la Madre de Dios y de la religión sobre la fealdad de la infidelidad y del paganismo, pero también el éxito de los ejércitos cristianos que se encomendaron a la Reina del Cielo, la que preside los combates de la Iglesia, fuerte “como un ejército dispuesto para la batalla”.

FUENTE:  NOTICIAS FSSPX

12 de septiembre Fiesta del dulcísimo nombre de María

 

En el Tratado de la verdadera Devoción a María, San Luis María Grignion de Montfort escribe:

El signo más infalible e indudable por el cual podemos distinguir a un hereje, un hombre de mala doctrina, un reprobado, de uno de los predestinados, es que el hereje y el reprobado no tienen nada más que desprecio e indiferencia por nuestra Santísima Señora, esforzándose por su palabras y ejemplos para disminuir la veneración y el amor de ella. 

 

El Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen de San Luis María Grignion de Montfort nos enseña que la Virgen María nos liderará en la lucha contra Satanás , para batallar en contra del ejercito del Anticristo; formado por herejes, apóstatas, cismáticos, impíos, idolatras y mahometanos. 

«El ecumenismo es el enemigo de la Inmaculada» – San Maximiliano Kolbe


 - El Año Litúrgico - Dom Próspero Gueranguer

 
 

VALOR SOBRENATURAL DEL NOMBRE DE MARÍA. El nombre de María es inseparable del nombre de Jesús, como la Madre es inseparable de Hijo. "En mi nombre, decía Nuestro Señor en el momento de subir al cielo, los que crean arrojarán los demonios; hablarán nuevas lenguas; cogerán las serpientes y si beben algún veneno, no les hará ningún mal; impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos"[12]. También el nombre de María posee una eficacia singular y una virtud totalmente divina [13]. Dios le aprecia más que los demás nombres; es luz para los creyentes y para nosotros está repleto de las bendiciones del Señor[14]. "Tu nombre santísimo, oh dulce Virgen María, es para tus servidores, que siempre, en todas las ocasiones, en todo lugar y en todo tiempo, le tienen en sus labios, no sólo la muestra, sino la causa de la vida, de la alegría y de la ayuda... Oh María, a la sola invocación de tu nombre se estrellan los asaltos del Maligno contra tus servidores y los pones en seguridad[15]: La virtud de tu nombre santísimo, oh Bienaventurada Virgen María, es tan poderosa, que a su invocación el cielo sonríe, la tierra salta de júbilo, los ángeles se alegran, los demonios tiemblan, el infierno se conturba. Tan grande es la virtud de tu nombre santísimo, oh bendita Virgen María, que penetra la dureza del corazón humano[16] y le enternece de modo maravilloso. Un ejército de la tierra teme menos a fuerzas enemigas importantes que los poderes del infierno al nombre omnipotente de María y a la eficacia de su ayuda. Esas fuerzas del infierno se desvanecen y disipan "como la cera se derrite al fuego"[17], siempre que chocan con la memoria frecuente de este santo nombre y con su invocación devota[18]. Oh sublime, oh dulce, oh amabilísima María, no se puede pronunciar tu nombre sin que nos inflames, ni siquiera pensar en él sin que pongas ánimos en la voluntad de los que te aman. Tu recuerdo no puede saltar a la memoria sin que en ella penetre esa dulzura innata en ti"[19].
 
PALABRAS DE SANTA BRÍGIDA. — Nuestra Señora por sí misma se dignó revelar a Santa Brígida el valor singular de su nombre. "Escucha, le decía, cómo quiso mi Hijo honrar mi nombre... Cuando le oyen los ángeles, se regocijan hasta lo más íntimo de su ser y dan gracias a Dios de haber realizado por mí y conmigo esta maravilla de la gracia, que vean la humanidad de mi Hijo glorificada y unida a la divinidad... Al oír mi nombre, las almas del purgatorio se alegran, como un enfermo en su camilla a una apalabra de consuelo... Si le oyen pronunciar por algunos de quienes son custodios, los ángeles buenos los rodean con más interés y se felicitan de sus progresos... Todos los demonios respetan y temen mi nombre. Al oírle, huyen desatinados. Como el pájaro de presa que al menor ruido abandona a su víctima en la que ya hendía sus garras y a la que desgarraba con su pico, está siempre dispuesto a volver así que advierte que no es nada, de igual modo los demonios, al oír mi nombre, todo temblorosos abandonan el alma que tenían amarrada, pero de un vuelo rápido como la flecha vuelven junto a ella cuando no se sigue una enmienda verdadera. Del que invoca mi nombre con el firme propósito de mudar de vida, el diablo se retira incontinenti para no volver más, con tal que ese hombre se arrepienta de su pecado"[20] "Al que invocare tu nombre, decía el Señor a su Madre, poniendo en ti su esperanza con el firme propósito de enmendar su vida, le concederé contrición de sus pecados, gracia de satisfacer por ellos, fuerza para obrar bien y además el reino de los cielos. Son para mí tan dulces tus palabras, que nada puedo negarte de cuanto me pides, porque sólo quieres lo que yo quiero" [21].

sábado, 10 de septiembre de 2022

Oración a San Nicolás de Tolentino por las almas del purgatorio

 Este santo es considerado el protector de las almas del purgatorio y de los que sufren injusticias.


¡Oh glorioso Taumaturgo y Protector de las almas del purgatorio, San Nicolás de Tolentino! Con todo el afecto de mi alma te ruego que interpongas tu poderosa intercesión en favor de esas almas benditas, consiguiendo de la divina clemencia la condonación de todos sus delitos y sus penas, para que saliendo de aquella tenebrosa cárcel de dolores, vayan a gozar en el cielo de la visión beatífica de Dios. Y a mi, tu devoto siervo, alcánzame, ¡oh gran santo!, la más viva compasión y la más ardiente caridad hacia aquellas almas queridas. Amén


San Nicolás de Tolentino  protector de la Iglesia Militante y Purgante ruega por nosotros.

viernes, 9 de septiembre de 2022

Vía Crucis breve

 




Ofrecemos este Santo Vía Crucis por la defensa de la sana Doctrina Católica y por la erradicación de las herejías, herejes y sus fautores y por nuestras intenciones personales.

Devocionario católico 

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.


Señor mío Jesucristo, Vos anduvisteis con tan grande amor este camino para morir por mí, y yo os he ofendido tantas veces apartándome de Vos por el pecado; más ahora os amo con todo mi corazón, y porque os amo, me arrepiento sinceramente de todas las ofensas que os he hecho. Perdóname, Señor, y permíteme que os acompañe en este viaje. Vais a morir por mi amor, pues yo también quiero vivir y morir por el vuestro, amado Redentor mío. Si, Jesús mío, quiero vivir siempre y morir unido a Vos.

[Estación del via crucis]I. ESTACIÓN.
Jesús condenado a muerte. ¡Jesús mío, condenado en vez de mi: misericordia!. Padrenuestro, Avemaría.
[Estación del via crucis]II. ESTACIÓN.
Jesús cargado con la Cruz.
 ¡Jesús mío, cargado con mis pecados para descargarme de ellos: misericordia!. Padrenuestro, Avemaría.
[Estación del via crucis]III. ESTACIÓN.
Primera caída del Señor. ¡Jesús mío, sucumbiendo bajo el peso de mis pecados para expiarlos: misericordia!. Padrenuestro, Avemaría.
[Estación del via crucis]IV ESTACIÓN. Jesús encuentra a su Santísima Madre. ¡Jesús mío, encontrando a vuestra angustiada Madre: misericordia!. Padrenuestro, Avemaría.

[Imitando a Jesucristo. Estampa francesa de finales del XIX]

Grabado de una estampa religiosa francesa de finales del siglo XIX en la que se representa los tres grados de la imitación perfecta con Jesucristo a que debe aspirar el cristiano:

1º aceptar la cruz con resignación;
2º llevarla con sumisión;
3º abrazarla con fe y amor.
[Estación del via crucis]V. ESTACIÓN.
El Cirineo ayuda a Jesús. ¡Jesús mío, invitándome a participar de vuestra Cruz: misericordia!. Padrenuestro, Avemaría.

[Estación del via crucis]VI. ESTACIÓN.
La Verónica enjuga el rostro del Señor. ¡Jesús mío, con el rostro manchado de inmundas salivas para expiar mi orgullo: misericordia!. Padrenuestro, Avemaría.

[Estación del via crucis]VIII. ESTACIÓN.
Jesús habla a las mujeres. ¡Jesús mío, consolando a las mujeres de Israel, que, llorando, os seguían: misericordia!. Padrenuestro, Avemaría.

[Estación del via crucis]VII. ESTACIÓN.
Jesús cae por segunda vez.
 ¡Jesús mío, sucumbiendo otra vez para enseñarme a levantar después de las caídas: misericordia!. Padrenuestro, Avemaría.

[Estación del via crucis]IX. ESTACIÓN.
El Señor cae por tercera vez. ¡Jesús mío, sucumbiendo de nuevo al pensar en mis ingratitudes: misericordia!. Padrenuestro, Avemaría.

[Estación del via crucis]X. ESTACIÓN.
Desnudan al Señor. ¡Jesús mío, despojado de vuestras vestiduras para expiar mis sensualidades: misericordia!. Padrenuestro, Avemaría.
[Estación del via crucis]XI. ESTACIÓN.
Jesús clavado en la Cruz. ¡Jesús mío, clavado en la Cruz para expiar mis malas acciones: misericordia!. Padrenuestro, Avemaría.
[Estación del via crucis]XII. ESTACIÓN.
Muere Jesús en la Cruz. ¡Jesús mío muerto en la Cruz para abrirme el Paraíso: misericordia!. Padrenuestro, Avemaría
[Estación del via crucis]XIII ESTACIÓN. Colocan a Jesús en los brazos de su Madre. ¡Jesús mío, depuesto en los brazos de vuestra afligida Madre: misericordia!. Padrenuestro, Avemaría.[Estación del via crucis]XIV. ESTACIÓN.
El Señor es sepultado. ¡Jesús mío, encerrado entonces en el sepulcro y ahora en el Tabernáculo: misericordia!. Padrenuestro, Avemaría.
ORACIÓN FINAL. Dígnate, Señor, mirar por esta tu familia, por la cual nuestro Señor Jesucristo no vaciló ser entregado en manos de los malvados y sufrir el suplicio de la Cruz. Por nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
Terminar rezando un Padrenuestro, Avemaría y Gloria por las  intenciones tradicionales de la Sede Apostólica que la Iglesia ha establecido para poder ganar las Indulgencias:

  • 1. La exaltación de la Iglesia
  • 2. La propagación de la fe.
  • 3. La extirpación de la herejía
  • 4. La conversión de los pecadores
  • 5. Paz y concordia entre los príncipes (gobernantes) cristianos
  • 6. Todos los demás bienes del pueblo cristiano.