lunes, 12 de septiembre de 2022

12 de septiembre Fiesta del dulcísimo nombre de María

 

En el Tratado de la verdadera Devoción a María, San Luis María Grignion de Montfort escribe:

El signo más infalible e indudable por el cual podemos distinguir a un hereje, un hombre de mala doctrina, un reprobado, de uno de los predestinados, es que el hereje y el reprobado no tienen nada más que desprecio e indiferencia por nuestra Santísima Señora, esforzándose por su palabras y ejemplos para disminuir la veneración y el amor de ella. 

 

El Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen de San Luis María Grignion de Montfort nos enseña que la Virgen María nos liderará en la lucha contra Satanás , para batallar en contra del ejercito del Anticristo; formado por herejes, apóstatas, cismáticos, impíos, idolatras y mahometanos. 

«El ecumenismo es el enemigo de la Inmaculada» – San Maximiliano Kolbe


 - El Año Litúrgico - Dom Próspero Gueranguer

 
 

VALOR SOBRENATURAL DEL NOMBRE DE MARÍA. El nombre de María es inseparable del nombre de Jesús, como la Madre es inseparable de Hijo. "En mi nombre, decía Nuestro Señor en el momento de subir al cielo, los que crean arrojarán los demonios; hablarán nuevas lenguas; cogerán las serpientes y si beben algún veneno, no les hará ningún mal; impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos"[12]. También el nombre de María posee una eficacia singular y una virtud totalmente divina [13]. Dios le aprecia más que los demás nombres; es luz para los creyentes y para nosotros está repleto de las bendiciones del Señor[14]. "Tu nombre santísimo, oh dulce Virgen María, es para tus servidores, que siempre, en todas las ocasiones, en todo lugar y en todo tiempo, le tienen en sus labios, no sólo la muestra, sino la causa de la vida, de la alegría y de la ayuda... Oh María, a la sola invocación de tu nombre se estrellan los asaltos del Maligno contra tus servidores y los pones en seguridad[15]: La virtud de tu nombre santísimo, oh Bienaventurada Virgen María, es tan poderosa, que a su invocación el cielo sonríe, la tierra salta de júbilo, los ángeles se alegran, los demonios tiemblan, el infierno se conturba. Tan grande es la virtud de tu nombre santísimo, oh bendita Virgen María, que penetra la dureza del corazón humano[16] y le enternece de modo maravilloso. Un ejército de la tierra teme menos a fuerzas enemigas importantes que los poderes del infierno al nombre omnipotente de María y a la eficacia de su ayuda. Esas fuerzas del infierno se desvanecen y disipan "como la cera se derrite al fuego"[17], siempre que chocan con la memoria frecuente de este santo nombre y con su invocación devota[18]. Oh sublime, oh dulce, oh amabilísima María, no se puede pronunciar tu nombre sin que nos inflames, ni siquiera pensar en él sin que pongas ánimos en la voluntad de los que te aman. Tu recuerdo no puede saltar a la memoria sin que en ella penetre esa dulzura innata en ti"[19].
 
PALABRAS DE SANTA BRÍGIDA. — Nuestra Señora por sí misma se dignó revelar a Santa Brígida el valor singular de su nombre. "Escucha, le decía, cómo quiso mi Hijo honrar mi nombre... Cuando le oyen los ángeles, se regocijan hasta lo más íntimo de su ser y dan gracias a Dios de haber realizado por mí y conmigo esta maravilla de la gracia, que vean la humanidad de mi Hijo glorificada y unida a la divinidad... Al oír mi nombre, las almas del purgatorio se alegran, como un enfermo en su camilla a una apalabra de consuelo... Si le oyen pronunciar por algunos de quienes son custodios, los ángeles buenos los rodean con más interés y se felicitan de sus progresos... Todos los demonios respetan y temen mi nombre. Al oírle, huyen desatinados. Como el pájaro de presa que al menor ruido abandona a su víctima en la que ya hendía sus garras y a la que desgarraba con su pico, está siempre dispuesto a volver así que advierte que no es nada, de igual modo los demonios, al oír mi nombre, todo temblorosos abandonan el alma que tenían amarrada, pero de un vuelo rápido como la flecha vuelven junto a ella cuando no se sigue una enmienda verdadera. Del que invoca mi nombre con el firme propósito de mudar de vida, el diablo se retira incontinenti para no volver más, con tal que ese hombre se arrepienta de su pecado"[20] "Al que invocare tu nombre, decía el Señor a su Madre, poniendo en ti su esperanza con el firme propósito de enmendar su vida, le concederé contrición de sus pecados, gracia de satisfacer por ellos, fuerza para obrar bien y además el reino de los cielos. Son para mí tan dulces tus palabras, que nada puedo negarte de cuanto me pides, porque sólo quieres lo que yo quiero" [21].

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